Preguntas frecuentes

Primeros pasos
¿Qué es una clase de prueba y a qué obliga?

La clase de prueba es una clase real con un entrenador, solo que gratuita. El niño conoce nuestra plataforma online, juega y resuelve ejercicios, mientras el entrenador observa, sin presionarlo, qué sabe hacer ya y qué le interesa. Después de la clase llamamos a los padres, les contamos lo que hemos visto y les proponemos un grupo.

La clase de prueba no obliga a nada: si deciden no continuar, basta con decírnoslo y eso es todo. No habrá cargos, contratos ni llamadas para intentar retenerlos.

Pueden inscribirse mediante el formulario de la web: un administrador les escribirá por WhatsApp y acordará con ustedes la hora que más les convenga.

¿Cuánto cuesta la clase de prueba?

Nada. La clase de prueba es gratuita, y es una norma que mantenemos desde la fundación de la escuela: los padres deben ver cómo transcurre la clase y cómo reacciona el niño ante el entrenador antes de pagar.

Para el niño es simplemente su primera clase: 40 minutos de juego y ejercicios en un tablero interactivo. Para ustedes, es la oportunidad de comprobar si el formato online le conviene a su familia en particular.

¿Qué pasa en la primera clase?

La primera clase sirve para conocerse. El entrenador enseña la plataforma: cómo mover las piezas, dónde aparecen los ejercicios, cómo funciona el tablero. Después vienen tareas fáciles, al alcance del niño, para que sienta el éxito y no el estrés. Si el niño ya juega, el entrenador le plantea una posición más difícil y observa cómo razona.

Transcurre como cualquier clase: conversación, juego y un par de ejercicios divertidos. Sin exámenes ni «evaluaciones de nivel» formales: todo sucede jugando.

¿Hace falta saber algo de antemano?

No, nada en absoluto. Enseñamos también a niños que todavía no saben cómo se mueven las piezas: por ahí empezaron todos los campeones. Si hace falta, el entrenador empezará por lo más básico.

Lo único que necesitan es el equipo: un portátil, una tableta o un ordenador con internet. Ayuda que el niño no llegue a la clase cansado ni con hambre; lo demás es cosa nuestra.

¿Cómo nos inscribimos?

Lo más rápido es el formulario de la web: pulsen «Reservar una clase de prueba gratis» y dejen su nombre y su teléfono (WhatsApp). Un administrador les responderá y buscará el entrenador y el horario adecuados.

También pueden escribirnos directamente por WhatsApp al +374 99 553191: es el mismo número que figura al pie de la web. Si prefieren el correo electrónico: info@araratchess.ru.

¿Cuánto tardan en responder a una solicitud?

Normalmente respondemos en el plazo de un día, y a menudo en un par de horas si es horario laboral. Las solicitudes las atiende un administrador de carne y hueso, no un robot, así que si nos escriben de noche, la respuesta llegará por la mañana.

Si ha pasado más de un día sin respuesta, vuelvan a escribirnos por WhatsApp: puede que el mensaje simplemente no haya llegado. Nunca ignoramos una solicitud a propósito; si ocurre, es por algún raro fallo técnico.

La edad del niño
¿Desde qué edad admiten niños?

Empezamos a los cuatro años. Para los niños de 4 a 7 años hay clases cortas especiales, de 20–30 o de 40 minutos: a un niño pequeño le resulta más fácil mantener la atención cuando la clase es breve y está planteada como un juego.

A los niños mayores y a los adultos les van bien las clases normales de 60 minutos, y a los jóvenes jugadores fuertes, incluso las de 90.

Si no están seguros de qué le conviene a su hijo, vengan a una clase de prueba: el entrenador valorará al niño y les aconsejará.

¿No es demasiado pronto empezar a los 4 años?

A los cuatro años, el ajedrez es ante todo un juego, y así es como lo presentamos. Los más pequeños aprenden las piezas con cuentos e imágenes, mueven el caballo «a saltitos» y, de paso, entrenan la atención y la memoria, que es lo que más rápido se desarrolla a esa edad.

La experiencia nos dice que, si al niño le gusta pasar 15–20 minutos en casa con un juego de mesa, una clase online de ajedrez le irá bien. Si todavía no es capaz, no pasa nada: esperar medio año es completamente normal.

¿Es adecuado para un adolescente de 14–15 años?

Por supuesto. Con los adolescentes trabajamos de otra manera: más táctica, análisis de sus propias partidas, práctica de torneo y, si lo desean, el camino hacia las categorías y el rating FIDE. Elegimos entrenadores con los que al adolescente le resulte de verdad interesante hablar: a esa edad ya es casi un interlocutor adulto.

Si ya juega, lo colocamos en un grupo según su nivel, no según su edad: los jóvenes jugadores fuertes entrenan junto a candidatos a maestro.

¿Admiten adultos?

Sí: tenemos el formato «Para aficionados a partir de 20 años», con clases de 60 minutos impartidas por candidatos a maestro. Muchos padres, después de ver cómo estudian sus hijos, se animan a aprender ellos también, y es difícil imaginar una costumbre familiar mejor.

A los adultos les enseñamos con la misma paciencia que a los niños: desde cero y sin reproches del tipo «¿cómo es posible que no distinga un caballo de un alfil?». Al contrario, el alumno adulto es el más agradecido: ha venido por decisión propia.

¿Cómo sé si mi hijo está preparado para el ajedrez?

Una prueba sencilla: al niño le interesan los juegos de mesa, puede concentrarse durante 10–15 minutos y disfruta cuando algo le sale bien. Con eso basta para empezar; lo demás se desarrolla en las clases.

No esperen a que esté «preparado» en el sentido de saber estarse quieto: eso es justamente lo que entrena el ajedrez. Si le cuesta permanecer sentado, empiecen con el formato corto de 20–30 minutos, y la atención crecerá junto con el interés.

¿Cuánto tiempo puede mantener la atención un niño en clase?

A los 4–5 años, 10–15 minutos de atención continuada, y nuestras clases cortas están pensadas justo para eso: la actividad cambia cada pocos minutos — juego, ejercicio, otra vez juego. Hacia los 6–7 años, la mayoría de los niños aguanta sin problemas los 40 minutos completos.

Los entrenadores conocen estas pautas y nunca le exigen lo imposible a un peque. Si el niño se cansa, la clase cambia de actividad en lugar de «forzar hasta el final».

Principiantes absolutos
¿Admiten a un niño que no sabe las reglas?

Empezamos precisamente con niños así. No hace falta saber las reglas de antemano: el primer bloque del curso trata justo de las piezas, los movimientos, el enroque, el jaque y el mate. Un niño que llega «desde cero» juega partidas completas al cabo de un par de meses.

Para el principiante es incluso más fácil: no tiene nada que desaprender, y el entrenador le inculca desde el principio los hábitos correctos, como anotar la partida, pensar antes de mover y no agarrar la pieza al instante.

¿Por dónde empieza el aprendizaje desde cero?

Por las piezas y el tablero. Primero, cómo se mueve cada pieza; luego, cómo trabajan juntas: ataque, defensa, trampas sencillas. Después vienen los primeros patrones de mate y el juego «hasta la victoria». Todo ello en un tablero interactivo, donde las piezas se mueven con el dedo y el sistema no permite hacer jugadas imposibles.

En paralelo, ya desde el primer mes, se resuelven ejercicios de mate en una jugada, que enseñan a ver el tablero entero. El programa, creado por campeones del mundo y de Europa, está construido de modo que cada paso se apoye en el anterior.

¿Cuántas clases hacen falta para que el niño juegue una partida completa?

Las reglas (cómo se mueven las piezas, el jaque, el mate) la mayoría de los niños las domina en 4–8 clases. Las primeras partidas completas contra niños de su edad suelen llegar en el segundo mes. El juego autónomo y seguro, anotando la partida, llega tras tres o cuatro meses de clases regulares.

Es como con la lectura: unos juntan sílabas en una semana y otros en un mes, y las dos cosas son normales. El entrenador adapta el ritmo al niño, y no al revés.

¿Y si el niño es tímido?

El formato online es especialmente cómodo para los niños tímidos: el niño está en casa, en su mesa de siempre, y no tiene que «salir a la pizarra» delante de toda la clase. El entrenador plantea las primeras clases con tacto: más juego y menos «responde delante de todos».

Al cabo de 2–3 clases, casi todos los niños se olvidan de la timidez: comunicarse a través del tablero y de los ejercicios disipa la tensión de forma natural. Y un grupo de hasta 5–7 niños no es una multitud: es un círculo de amigos.

¿Y si no le sale y se frustra?

Es parte normal del aprendizaje, y nuestros entrenadores saben cómo manejarlo: los errores se analizan sin juzgar a la persona. No «has perdido», sino «mira, aquí la posición dio un giro; vamos a encontrar exactamente dónde». En ajedrez, una derrota es material para crecer, y los niños lo asimilan enseguida.

Si la frustración es fuerte y frecuente, el entrenador baja el ritmo del programa y añade ejercicios en forma de juego pensados para que el niño viva el éxito. Además, el psicólogo de la escuela imparte cada mes webinars gratuitos para padres en los que se tratan estos temas.

Si el niño ya juega
¿Y si mi hijo ya tiene una categoría?

¡Estupendo! Eso significa que necesita un grupo acorde con su nivel, y no empezar «desde cero». En la clase de prueba, el entrenador valorará su fuerza de juego real (dos niños con la misma categoría pueden jugar de forma muy distinta) y les propondrá un grupo en el que el niño ni se aburra ni se agobie.

Para los niños con un rating FIDE de 1500 o más tenemos un formato aparte: clases de 60–120 minutos con maestros internacionales y grandes maestros.

¿Cómo determinan el nivel?

En la clase de prueba, el entrenador le plantea al niño posiciones y ejercicios de distinta dificultad y observa cómo razona, qué ideas ve y cómo toma decisiones. Además, mantiene con él una breve conversación sobre lo que ya sabe: aperturas, finales, táctica.

Durante las primeras semanas, el nivel se va precisando en la práctica, con los ejercicios y las partidas en el grupo. Si el grupo resulta demasiado fácil o demasiado difícil, cambiamos al niño de grupo sin trámites innecesarios.

¿Podemos venir a su escuela si el niño ya estudia con otro entrenador?

Sí, y es algo frecuente. No tienen que demostrar nada: vengan a una clase de prueba, el entrenador valorará el nivel y el niño seguirá desde donde lo dejó. No desmontamos sus aperturas habituales ni su estilo de juego: desarrollamos lo que ya tiene.

Si en el otro sitio todavía les queda un bono pagado, simplemente empiecen con nosotros cuando se termine, o combinen ambos durante un tiempo: las escuelas no están en guerra, y para los niños lo importante es la estabilidad.

¿Y si el niño es más fuerte que el grupo?

Lo pasamos a un grupo más fuerte o a clases individuales con un entrenador: es cuestión de un par de clases. Mantener a un niño fuerte en un grupo fácil no tiene sentido: se aburrirá y perderá el interés, y nuestro objetivo es justo el contrario.

A veces ocurre al revés: entonces reforzamos la base, pero sin «degradarlo», eligiendo los temas que cubran sus lagunas.

¿Trabajan con el rating FIDE?

Sí. Los niños con un rating FIDE de 1500 o más estudian en un formato especial: clases de 60–120 minutos con maestros internacionales y grandes maestros. Los preparamos para conseguir normas, analizamos partidas de fuertes jugadores de torneo y construimos un repertorio de aperturas.

Si el niño todavía no tiene rating pero ya juega torneos, le ayudamos a conseguirlo: le sugerimos competiciones adecuadas y lo preparamos para sus primeros torneos oficiales.

Cómo es una clase
¿Qué plataforma usan para las clases?

Usamos la plataforma propia de la escuela: tablero interactivo, ejercicios, deberes y torneos, todo en un mismo lugar. Los padres no tienen que instalar ni comprar nada: el uso de la plataforma es gratuito y está incluido en el precio de las clases.

El audio y el vídeo funcionan dentro de la propia plataforma. Si su hijo ha recibido alguna vez clases «por Skype con un tablero en una web», olvídense de eso: aquí el tablero, la cara del entrenador y las tareas están en una sola ventana.

¿Hace falta un portátil o basta con una tableta?

Basta con una tableta: la mayoría de nuestros alumnos estudia precisamente con ella. Las piezas se mueven con el dedo, y a los niños eso les resulta incluso más cómodo que el ratón. También sirven un portátil o un ordenador de sobremesa con ratón.

Lo único importante es tener una conexión a internet estable y una pantalla que no sea demasiado pequeña: se puede estudiar con el móvil, pero al niño le costará un poco ver bien el tablero (lo explicamos en la respuesta siguiente).

¿Se puede conectar desde el móvil?

Técnicamente sí: la plataforma se abre en el navegador del móvil. Pero recomendamos el móvil solo como opción de reserva: la pantalla es estrecha, el tablero queda pequeño y parte de la interfaz se oculta.

Si de verdad no hay alternativa, por un par de clases desde el móvil no pasa nada. Para estudiar de forma regular es mejor una tableta o un ordenador: resulta más cómodo para el niño y cansa menos la vista.

¿Qué equipo y qué conexión necesitamos?

Como mínimo: un dispositivo con pantalla de 8 pulgadas o más (tableta, portátil u ordenador de sobremesa), una conexión estable de 5–10 Mbit/s y unos auriculares con micrófono; sirven los normales del móvil. La cámara es bienvenida, pero opcional: lo principal son el tablero y la voz.

Pueden comprobarlo todo antes de la primera clase: el administrador les ayudará a entrar en la plataforma y a asegurarse de que el sonido y el vídeo funcionan.

¿El niño ve al entrenador o solo el tablero?

Las dos cosas a la vez: la cámara del entrenador forma parte de la ventana de la plataforma. Esto importa para aprender (el entrenador señala en el tablero) y para la confianza: el niño ve a una persona real, no un curso abstracto.

Por defecto, no se exige que el niño tenga cámara: quien tiene que verse es el entrenador, no el niño. Más información sobre la privacidad en la sección de seguridad.

¿Qué pasa si se corta internet en plena clase?

Tranquilos, la clase no se pierde. Vuelvan a entrar cuando se restablezca la conexión y el entrenador seguirá desde el mismo punto. Si la conexión se cae durante mucho rato, la clase se reprograma o se termina otro día: para nosotros la justicia importa más que las formalidades.

Si su internet se cae con frecuencia, escriban al administrador: buscaremos un horario en el que la conexión sea más estable o les daremos consejos para mejorarla.

Horarios y tiempo
¿Cuánto dura una clase?

Depende de la edad: para los niños de 4 a 7 años, 20–30 o 40 minutos; para los niños a partir de 7 años, 60 minutos; para los jóvenes jugadores fuertes, en el formato con maestros, hasta 90 minutos; y para los adultos, 60. La clase de prueba dura 40 minutos.

Las clases cortas para los más pequeños no son una forma de ahorrar, sino una cuestión pedagógica: a un niño pequeño le resulta más fácil tener clases más frecuentes y cortas que pocas y largas.

¿Cuántas veces por semana conviene tener clase?

Lo habitual son 2 clases por semana: es un ritmo cómodo tanto para el niño como para la agenda familiar. También se puede tener clase 1 vez por semana (el progreso es más lento) o 3 veces o más: con 3 o más clases por semana se aplica automáticamente un +5% de descuento.

La frecuencia óptima se la recomendará el entrenador después de las primeras clases: a unos niños les conviene un ritmo intenso y a otros, uno más pausado.

¿Podemos elegir el horario de las clases?

Sí, el horario se adapta a su familia: por la mañana, por la tarde y también los fines de semana. Tenemos alumnos de decenas de países, de Los Ángeles a Sídney, así que para nosotros no existen husos horarios «incómodos».

La hora se acuerda con el administrador al inscribirse y, si la vida cambia, las clases se pueden mover: es lo habitual.

¿Dan clases los fines de semana?

Sí: el sábado y el domingo son días de clase como cualquier otro. Para muchas familias el fin de semana es el único momento en que el niño no está ocupado con el colegio, y formamos grupos precisamente para esos días.

Los torneos online semanales de la escuela también se celebran el fin de semana, para que pueda participar todo el que quiera.

¿Y si vivimos en un huso horario muy distinto?

No pasa nada: basta con decirle al administrador en qué ciudad viven y encontraremos un grupo a una hora local cómoda. Tenemos alumnos de Estados Unidos y Canadá (Los Ángeles, Glendale, Toronto, Montreal), de Europa (París, Berlín, Múnich, Viena, Ámsterdam), de Oriente Medio (Beirut, Teherán, Dubái) y de Australia (Sídney, Melbourne): cubrimos todos los husos horarios.

Los entrenadores trabajan en distintos turnos, así que la «noche en Moscú» no es ningún obstáculo.

¿Se puede reprogramar una clase?

Sí, avisando con antelación: es algo habitual — enfermedades, viajes, actividades del colegio. Escriban antes al administrador o al entrenador y la clase se pasará a otro hueco de esa misma semana o de la siguiente.

Una clase reprogramada con aviso no caduca. Las normas para los casos de «se nos olvidó y no nos conectamos» son flexibles, pero les pedimos que no abusen: también tenemos que organizar el tiempo de los entrenadores.

¿Y si faltamos a una clase?

Si es por enfermedad u otro motivo justificado, la clase se reprograma y el bono se consume más despacio. Si el grupo se reunió sin su hijo, el entrenador le enviará el material de la clase y los deberes para que no se pierda nada.

En las ausencias largas (vacaciones, cuarentena) el bono se puede congelar: lo explicamos en la sección sobre la congelación de bonos.

Grupos e individuales
¿Cuántos niños hay en un grupo?

Pocos: hasta 5 alumnos en los grupos de 4 a 7 años y hasta 7 en los de niños a partir de 7 años. Es una cuestión de principios: el entrenador debe tener tiempo para trabajar con cada niño en cada clase; de lo contrario, no es enseñanza, sino una simple retransmisión.

También hay minigrupos y clases individuales: el formato se elige según el niño y el presupuesto.

¿En qué se diferencian las clases en grupo de las individuales?

En grupo, el niño obtiene algo que no le da ninguna clase individual: rivales y compañeros. Los niños compiten resolviendo ejercicios, juegan entre ellos, se animan unos a otros: no hay mejor motivación en el mundo. Además, los grupos son más económicos.

En las clases individuales, el niño tiene toda la atención del entrenador y un programa hecho a su medida: las lagunas concretas se cubren antes y el horario es más cómodo. A menudo, la mejor opción es combinar ambos formatos: el grupo, para la práctica y la emoción de competir; las clases individuales, para la técnica.

¿Cómo eligen el grupo?

Por nivel y por edad. En la clase de prueba el entrenador valora cómo juega el niño; después miramos los horarios de los grupos adecuados y les proponemos opciones. Las primeras semanas son de adaptación: si el grupo no encaja, cambiamos al niño a otro sin trámites ni preguntas innecesarias.

El nivel pesa más que la edad: un adolescente principiante estudia tranquilamente con niños más pequeños de su mismo nivel, y un niño fuerte de diez años, con otros mayores.

¿Se puede estudiar en pareja, con un hermano o una amiga?

Sí, es algo frecuente y suele salir muy bien. Los minigrupos de dos o tres niños que se conocen funcionan de maravilla: ya existe confianza, y competir con alguien cercano motiva más que cualquier premio. Además, el precio por persona es más bajo que el de las clases individuales.

La única condición es que tengan un nivel de juego parecido. Si uno es mucho más fuerte que el otro, el entrenador les pondrá tareas distintas dentro de la misma pareja.

¿Se puede pasar del grupo a clases individuales?

En cualquier momento, y también a la inversa. Si la familia decide que hace falta más atención personal (antes de un torneo, por ejemplo), algunas clases pasan a ser individuales y después el niño vuelve a su grupo. Sin «despedidas para siempre».

Si lo desean, el entrenador sigue siendo el mismo: para el niño, la continuidad importa más que las categorías internas de la escuela.

Los entrenadores
¿Quién imparte las clases?

Más de 70 entrenadores: grandes maestros, maestros internacionales, candidatos a maestro y pedagogos con muchos años de experiencia con niños. Las clases para los más pequeños, de 4 a 7 años, las imparten candidatos a maestro preparados específicamente para trabajar con ellos.

A los niños con un rating FIDE de 1500 o más les enseñan maestros internacionales y grandes maestros. No son «nombres para la web»: los entrenadores titulados dan las clases de verdad.

¿Qué titulación tienen los entrenadores?

Hay tres niveles: candidatos a maestro (grupos de principiantes y de los más pequeños), maestros internacionales (jóvenes jugadores fuertes, grupos de progresión) y grandes maestros internacionales (alumnos de competición, formato de 90 minutos). El reparto depende del nivel de los grupos y es flexible: el entrenador crece junto con sus alumnos.

Además del título, valoramos la capacidad de trabajar con niños: paciencia, una expresión clara y la habilidad de explicar lo mismo de tres maneras distintas.

¿Se puede elegir entrenador?

Sí: díganle al administrador que quieren un entrenador concreto (por ejemplo, porque se lo han recomendado unos conocidos) y buscaremos un horario de ese entrenador que encaje con el de ustedes. Si no tiene huecos libres, les propondremos los entrenadores más parecidos en estilo.

En la clase de prueba verán si hay «química» entre el niño y el entrenador. Si no ha surgido, simplemente pidan otro: es normal y nadie se ofende.

¿Se puede cambiar de entrenador?

En cualquier momento y sin dar explicaciones. El niño tiene que sentirse cómodo: es la condición principal para aprender. Escriban al administrador y pasaremos al niño a otro entrenador, manteniendo el grupo y el programa.

La experiencia demuestra que cambiar de entrenador cada par de años incluso resulta útil: los niños responden de forma distinta a cada manera de enseñar, y una mirada nueva renueva el interés.

¿Quién es Elina Danielyan y de verdad trabaja con la escuela?

Elina Danielyan es la entrenadora principal de la escuela, gran maestra internacional (GM) y una de las ajedrecistas armenias más conocidas. Trabaja de verdad con la escuela: da clases y dirige el equipo de entrenadores. Su perfil, con un enlace a Wikipedia, está en la página principal, en la sección «Pedagogos de la escuela».

Además de ella, la escuela cuenta con decenas de entrenadores de alto nivel; el equipo concreto se elige según el nivel y el idioma del alumno.

¿Los entrenadores hablan inglés, armenio, francés?

Sí: las clases se imparten en seis idiomas — ruso, armenio, inglés, francés, español y alemán. El entrenador se asigna según el idioma de la clase, así que el niño nunca tendrá que «entender por el tono».

También son posibles las variantes mixtas: parte de la clase en un idioma y parte en otro. Algunas familias lo piden expresamente para practicar el idioma.

Idiomas de enseñanza
¿En qué idiomas enseñan?

En seis: ruso, armenio, inglés, francés, español y alemán. Y no se trata solo de que la web esté traducida: las clases las imparten de verdad entrenadores para los que ese idioma es su lengua de trabajo.

El idioma se elige al inscribirse y queda fijado en el grupo. Más adelante se puede cambiar sin problema (lo explicamos más abajo).

¿Y si el niño habla poco ruso?

Elijan el idioma en el que piensa el niño: para los niños de la diáspora suele ser el armenio o el inglés. El vocabulario del ajedrez es reducido, y cualquier niño lo domina en un par de clases, sea cual sea el idioma.

Si el ruso es su segunda lengua y quieren reforzarlo, hay una opción suave: un grupo en ruso en el que el entrenador repite las frases clave durante las primeras semanas. Muchos niños de la diáspora empiezan a hablar con soltura precisamente así.

¿Se puede estudiar en armenio?

Por supuesto: precisamente por eso la escuela se definió desde el principio como internacional y armenia. Hay muchos grupos en armenio, los entrenadores son hablantes nativos, y para las familias que quieren conservar el idioma (que en la diáspora, de Glendale a Marsella, son la mayoría) es una cuestión de principios.

También hay clases de armenio como asignatura aparte; hablamos de ellas más abajo.

¿Se puede estudiar en inglés?

Sí: el inglés es el segundo idioma más solicitado en la escuela, después del ruso. Hay grupos en inglés para todas las edades, incluido el formato para los más pequeños, de 4 a 7 años. Para las familias que planean que sus hijos estudien en el extranjero, es una forma de combinar el ajedrez con la práctica del idioma.

Según lo que prefieran, les asignamos un entrenador nativo o uno que hable inglés con fluidez.

¿Cómo elegimos el idioma de las clases?

Es muy sencillo: al inscribirse, díganle al administrador en qué idioma se siente cómodo el niño. Como referencia, el idioma en el que estudia en el colegio o el que habla en casa: el ajedrez se aprende con más facilidad en el idioma en el que uno «piensa».

¿Dudan entre dos? Vengan a una clase de prueba en uno y prueben el otro la vez siguiente. Hacer dos clases de prueba en grupos distintos es perfectamente normal.

¿Se puede cambiar de idioma más adelante?

Sí, en cualquier momento: pasamos al niño a un grupo de otro idioma manteniendo su nivel. El progreso no se pierde: el programa de ajedrez es el mismo, solo cambia el idioma en el que se habla.

Algunas familias lo hacen a propósito: empiezan en la lengua materna y, al cabo de uno o dos años, pasan al inglés para practicarlo. Lo apoyamos.

Clases de armenio
¿Para quién son estas clases?

Para los niños de la diáspora armenia que crecen fuera de Armenia y deben conservar el idioma de sus padres y abuelos. De Glendale y Los Ángeles a París, Marsella, Beirut y Teherán, miles de familias quieren que sus hijos hablen, lean y escriban en armenio, pero el entorno no lo facilita.

Nuestras clases están pensadas precisamente para eso: el idioma a través del juego, el ajedrez y la cultura, en lugar de un aburrido programa escolar.

¿Se puede empezar desde cero?

Sí, los grupos se dividen por niveles: desde «lo oigo en casa, pero no sé leerlo» hasta la lectura fluida. Si se parte de cero, empezamos por el alfabeto: 39 letras que los niños dominan en un par de meses, jugando.

Los adultos también pueden inscribirse: a los padres que quieren mejorar su armenio junto con su hijo les encantan estas clases en familia.

¿Son adecuadas para niños que oyen armenio en casa, pero no saben leerlo?

Ese es precisamente nuestro alumno típico: el niño entiende el idioma del día a día, pero no sabe leer ni escribir. Es el caso de la mayoría de los niños de la diáspora. El programa está diseñado justo para esta situación: convertimos su base oral en lectura y escritura, sin obligarlo a aprender «desde cero» lo que ya conoce de oído.

Al cabo de seis meses o un año, estos niños suelen leer textos sencillos y escribir frases cortas.

¿Enseñan también a escribir?

Sí, los ejercicios escritos forman parte del curso: primero letras y sílabas, y después palabras y frases. La escritura afianza la lectura, y una no funciona sin la otra.

Los deberes son breves, 10–15 minutos al día, y los corrige personalmente el profesor, no de forma automática.

¿En qué se diferencia del programa escolar de Armenia?

No sustituimos al colegio, sino que lo complementamos para quienes viven fuera de Armenia. Las diferencias: grupos pequeños de 4–6 alumnos, un ritmo que sigue al niño y no al temario, y una enseñanza a través del juego y la cultura — canciones, fiestas, términos de ajedrez en armenio.

Si la familia piensa mudarse a Armenia, díganoslo: adaptaremos el programa a los requisitos de los colegios locales para que el niño se integre sin dificultades.

¿Se puede combinar con el ajedrez?

No solo se puede: está pensado así desde el principio. Muchos niños estudian ajedrez en armenio y toman el armenio como segunda asignatura, de modo que el idioma se refuerza por los dos lados. Los horarios se coordinan para que no se solapen.

Algunas familias empiezan por el idioma y dejan el ajedrez para más adelante; también funciona.

Precios y pago
¿Cuánto cuesta una clase?

El precio depende del formato (clases en grupo, minigrupos o clases individuales), de la duración y del país de residencia. Las clases en grupo para los niños de 4 a 7 años en la zona «Armenia, Rusia» cuestan desde 412 por clase con el bono de 8 clases; en las zonas de Europa y América, los precios son algo más altos. Las clases individuales son más caras, y los minigrupos quedan en un punto intermedio.

Los precios exactos y actualizados de todos los formatos están en la página «Precios»: coinciden con los del área personal del alumno en la plataforma, sin «asteriscos» ni cargos ocultos.

¿Qué bonos hay?

Hay bonos de 8 clases (2 veces por semana durante un mes) y de 12 clases o más (3 o más veces por semana, con un +5% de descuento). Vigencias: un mes, 3 meses (−5%), medio año (−10%, la opción más popular), un año (−15%) y 2 años (−20%).

Cuanto más larga es la vigencia, más bajo es el precio por clase. El descuento por 3 o más clases semanales se suma al descuento por vigencia.

¿Cómo pagamos desde otro país?

Aceptamos tarjetas de bancos extranjeros: tenemos alumnos de más de 30 países, y el pago se configura para el suyo. El administrador les envía un enlace de pago una vez acordado el plan.

Si la tarjeta no pasa (ocurre con algunos bancos), escríbannos por WhatsApp y buscaremos juntos otra forma de pago. Siempre tiene solución.

¿Aceptan tarjetas de bancos extranjeros?

Sí. Familias de EE. UU., Canadá, Francia, Alemania, los Emiratos Árabes Unidos y otros países pagan las clases con sus propias tarjetas, sin ninguna comisión por nuestra parte. El pago se hace con un solo clic desde el enlace que reciben por correo electrónico o por WhatsApp.

La moneda del cargo depende de su tarjeta: la conversión la hace su banco, con su propio tipo de cambio.

¿Hay descuentos?

Dos permanentes, sin promociones de «solo por hoy»: un +5% automático con tres o más clases por semana, y hasta un −20% al pagar por adelantado un periodo largo (3 meses −5%, medio año −10%, un año −15%, 2 años −20%).

Los descuentos se suman. Para un segundo hijo de la misma familia puede haber condiciones especiales: pregunten al administrador.

¿Qué conviene más: pagar clase a clase o un bono?

El bono, y con diferencia: los pagos sueltos no son realmente nuestro modelo — los bonos de 8 o más clases dan un precio por clase más bajo, y los periodos largos añaden hasta un −20%. El ahorro real a lo largo de un año de bonos es considerable.

Pueden empezar con algo corto: prueben un mes (8 clases), comprueben que el formato les encaja y después contraten un periodo largo con descuento.

Devolución y congelación
¿Se puede recuperar el dinero de las clases no utilizadas?

Sí, les devolvemos el dinero de las clases del bono que no hayan utilizado. Si pagaron 8 clases y asistieron a 3, el reembolso se calcula por las 5 restantes, sin «penalizaciones por rescisión».

Escriban al administrador por WhatsApp: él tramitará la solicitud, y el dinero se les devolverá por el mismo medio con el que pagaron. El plazo en que llegue a su cuenta depende de su banco.

¿Y si al niño no le gusta?

Lo primero, cuéntennoslo: muchas veces «no le gusta» significa «el entrenador no encajó» o «el nivel no era el adecuado», y eso se arregla pasando a otro grupo. Les propondremos una alternativa antes de que decidan irse.

Si aun así deciden irse, las clases restantes se reembolsan (vean la respuesta anterior) o se terminan de dar, lo que mejor le convenga a su familia. No retenemos a nadie ni nos ofendemos: si no encaja, retener a un niño por el dinero sería sencillamente injusto.

¿Se puede congelar el bono por vacaciones o enfermedad?

Sí, la congelación está prevista: indiquen las fechas al administrador y la vigencia del bono se prolongará tanto como dure la pausa. Dos semanas de vacaciones, un verano en casa de la abuela, una enfermedad: son situaciones habituales, y las clases no se pierden.

También se puede congelar el bono durante más tiempo (un mes o más); solo avísennos con antelación para que el entrenador pueda organizar el horario.

¿Caducan las clases no utilizadas?

No, si nos avisaron de la ausencia o pidieron congelar el bono. Las clases perdidas por enfermedad u otros motivos justificados se reprograman. El bono solo se consume con las clases que realmente se dan.

Solo se pierden si la familia desaparece sin dar señales durante toda la vigencia del bono. Pero incluso entonces basta con que nos escriban, y lo resolveremos con comprensión.

¿Cómo rescindimos el contrato?

No hace falta ninguna declaración ante notario: comuniquen su decisión al administrador por WhatsApp y tramitaremos el reembolso de las clases no utilizadas. El contrato termina automáticamente; no contiene ninguna «penalización por rescisión anticipada».

Resultados
¿Cuándo se ve el progreso?

Por lo general, los padres notan los primeros cambios al cabo de 1–2 meses: el niño empieza a pensar antes de mover, a calcular variantes y a perder con más calma. Los resultados «ajedrecísticos» visibles (ganar a los compañeros de grupo, los primeros puntos en torneos) llegan tras 3–6 meses de clases regulares.

Los que más rápido progresan son los niños que hacen los deberes: 15 minutos diarios de ejercicios multiplican la velocidad de avance. Los que solo estudian «en clase» avanzan más despacio; también es normal, simplemente siguen otra trayectoria.

¿Cómo sé que mi hijo está progresando?

Por tres señales sencillas: piensa cada jugada durante más tiempo (en vez de agarrar la pieza al instante), empieza a anticipar la respuesta del rival («si la pongo aquí, me la come») y él mismo pide jugar una partida en casa. Eso es precisamente el desarrollo del pensamiento, aquello por lo que los niños vienen al ajedrez.

En la plataforma, el progreso también se ve en cifras: el rating en los torneos semanales y el porcentaje de ejercicios resueltos por tema.

¿Qué sabrá hacer el niño al cabo de un mes, de seis meses, de un año?

Al cabo de un mes: las reglas, los primeros recursos tácticos (ataque doble, clavada) y la costumbre de pensar antes de mover. A los seis meses: partidas completas anotadas, bases de finales y participación en los torneos de la escuela. Al cabo de un año: muchos alcanzan el nivel de categoría, tienen su propio repertorio de aperturas y juegan con seguridad contra rivales desconocidos.

A la vez llegan los resultados «invisibles»: atención, memoria, constancia y la capacidad de perder y analizar los errores.

¿Mandan deberes?

Sí, pero breves: 10–15 minutos al día. Son ejercicios en la plataforma que se corrigen automáticamente y, a veces, una partida de entrenamiento. La cantidad está pensada para no sobrecargar al niño, que ya tiene los deberes del colegio.

Los más pequeños también tienen deberes, pero muy sencillos: 2–3 ejercicios o una partida con papá o mamá. Lo importante es la regularidad, no la cantidad.

¿Corrigen los deberes?

Sí, de forma automática y también personalmente. La plataforma muestra qué se ha resuelto y con qué errores, y el entrenador repasa los fallos típicos en la clase siguiente. El niño nunca se queda «solo ante el libro de ejercicios».

Si un niño no hace los deberes durante dos semanas seguidas, el entrenador escribe a los padres, no para quejarse, sino para entender cómo ayudarle.

Categorías y rating
¿Qué es una categoría y para qué sirve?

La categoría es un nivel deportivo reconocido oficialmente por la federación: tercera, segunda y primera categoría, y candidato a maestro. Para el niño es una meta concreta («sacar la tercera») y una confirmación externa de su progreso; para las escuelas y los torneos, una referencia de la fuerza de juego.

Las categorías se consiguen en torneos oficiales presenciales: quien alcanza la norma de puntos frente a sus rivales obtiene la categoría. Preparamos al niño para todo el proceso, desde la elección del torneo hasta la inscripción.

¿Ayudan a conseguir una categoría?

Sí. El entrenador guía al niño hacia la norma de categoría: le prepara un repertorio de aperturas y trabaja con él los finales y la psicología de torneo. La escuela, por su parte, aconseja qué torneos encajan en el calendario. Muchos de nuestros alumnos consiguen las normas cuando todavía están en los grupos de menor edad.

Los torneos online de la escuela son el campo de entrenamiento antes de las competiciones oficiales: el mismo control de tiempo y la misma disciplina a la hora de anotar las partidas.

¿Qué es el rating FIDE?

Es el rating internacional de la Federación Internacional de Ajedrez: un número que sube con las victorias sobre rivales fuertes y baja con las derrotas. A diferencia de la categoría, el rating es una escala continua (1500, 2000, 2700): el nivel de juego expresado en cifras.

El rating FIDE lo necesitan quienes se dedican en serio al ajedrez de competición: se usa para ordenar a los participantes de los torneos, y de él dependen las normas para obtener títulos.

¿Desde qué edad se puede obtener un rating?

No hay límite de edad: el rating se obtiene jugando partidas en torneos puntuables de la FIDE, y ha habido jugadores de siete años con rating. En la práctica, los niños suelen empezar a los 7–10 años, cuando ya pueden jugar partidas largas anotando las jugadas.

Para nuestros alumnos con un rating de 1500 o más hay un formato aparte: clases con maestros internacionales y grandes maestros.

¿Preparan para las normas de categoría?

Sí, es una de las especialidades de la escuela: el programa de los campeones del mundo y de Europa incluye la preparación para categorías, desde la tercera categoría hasta las normas de candidato a maestro y más allá. Partidas de entrenamiento con control de tiempo, análisis, régimen de torneo: todo como en las competiciones oficiales.

Los jóvenes jugadores fuertes entrenan en el formato de 60–90 minutos con maestros: ese es precisamente el itinerario «de categorías».

Torneos
¿Organizan torneos?

Sí, cada semana organizamos torneos online para los alumnos de la escuela en nuestra plataforma, con distintos ritmos de juego, grupos por nivel y un rating propio de la escuela. La participación está incluida en el precio de las clases: no hay que pagar nada aparte.

Una vez al mes hay eventos y torneos presenciales en Moscú: tableros de verdad, rivales al otro lado de la mesa y premios. Los niños esperan estos encuentros durante meses.

¿Es obligatorio participar?

No, en absoluto. Los torneos son para quienes disfrutan compitiendo: muchos niños empiezan «solo por probar» y se enganchan, pero también hay quienes prefieren limitarse a las clases, y eso es completamente normal.

El entrenador invita al niño con delicadeza cuando considera que está preparado, pero la decisión siempre es del niño y de sus padres.

¿Preparan para torneos externos?

Sí: para torneos oficiales de la federación (normas de categoría), para torneos online en las grandes plataformas y para competiciones juveniles internacionales. La preparación abarca desde elegir el torneo y leer el reglamento hasta analizar las partidas después.

Los torneos online de la escuela están planteados como «ensayos» de los externos: el mismo control de tiempo, la misma anotación de partidas, la misma gestión de los nervios.

¿Qué es un torneo online y cómo se desarrolla?

Es un torneo en nuestra plataforma: los niños se conectan a la hora fijada, juegan varias partidas seguidas con control de tiempo y los resultados cuentan para el rating de la escuela. El arbitraje es automático: la plataforma lleva la cuenta del tiempo, las jugadas y los resultados.

Suele celebrarse los fines de semana y dura entre una hora y hora y media. Los padres no tienen que configurar nada: el niño entra en el torneo desde su área personal.

¿Hay que pagar por participar?

No: los torneos semanales y las sesiones online están incluidos en el precio de las clases. Es una cuestión de principios: la práctica competitiva no debe ser un «servicio extra».

Solo tienen coste los grandes torneos externos con cuota de inscripción, pero esos los organizan las federaciones, no nosotros.

Por qué ajedrez para un niño
¿Cómo influye el ajedrez en los estudios?

El ajedrez entrena justo las habilidades en las que se basa el aprendizaje escolar: la atención (retener una posición en la cabeza), la memoria (recordar dónde está cada pieza) y la planificación (pensar con una jugada de antelación; en el colegio, eso son los exámenes y los proyectos). Lo que más notan los padres: el niño está más atento en clase y comete menos errores «por despiste» en el cuaderno.

Hay además otro efecto: el ajedrez enseña que un error no es una catástrofe, sino información. Los niños trasladan esa idea a los exámenes y los afrontan con más calma.

¿Es verdad que el ajedrez desarrolla la atención y la memoria?

Sí, es verdad: es el efecto mejor documentado del ajedrez. Un niño que retiene una posición en la cabeza y calcula variantes durante 40 minutos entrena la memoria de trabajo y la concentración como pocas otras actividades infantiles.

Importante: el efecto llega con la práctica regular, no con un par de clases, igual que en el deporte. Tras 2–3 meses de clases regulares, la diferencia suele ser visible tanto para los padres como para los profesores.

¿Ayuda a ser más constante y a concentrarse?

Sí, y de una manera especial: la constancia no nace del «siéntate derecho», sino del interés. Cuando un niño quiere terminar de calcular y encontrar la victoria, se queda sentado pensando por sí mismo, sin que nadie se lo recuerde. Es la forma más sólida de concentración: la que viene de dentro, no de fuera.

Incluso a los niños muy activos les van bien los formatos cortos (20–40 minutos): la atención se entrena como un músculo, poco a poco.

¿Es adecuado el ajedrez para un niño hiperactivo?

A menudo sí, y sorprendentemente bien. El ajedrez da estructura a la energía: no «estate quieto», sino «piensa rápido». Muchos niños activos juegan muy bien al ajedrez rápido y al blitz, donde precisamente cuenta la velocidad de reacción.

Empezamos con clases cortas y observamos cómo reacciona el niño. Si el formato encaja, esa energía se convierte en una fortaleza y deja de ser un obstáculo. En los casos dudosos, lo consultaremos con nuestro psicólogo (los webinarios para padres son gratuitos).

¿No será demasiada carga junto con el colegio?

Con un ritmo razonable, no: dos clases semanales de 40–60 minutos más 10–15 minutos diarios de ejercicios equivalen a una actividad deportiva y siguen dejando al niño una infancia plena. La sobrecarga aparece cuando se le acumulan 4–5 actividades a la vez; entonces hay que quitar algo, y no tiene por qué ser el ajedrez.

La duración de nuestras clases se ajusta a la edad: para los más pequeños, 20–40 minutos, no más. Si notan cansancio, díganselo al entrenador y bajaremos el ritmo del programa.

Padres: cómo ayudar
¿Tenemos que sentarnos al lado del niño durante la clase?

Con niños de 4–6 años, conviene hacerlo al menos durante el primer par de clases: ayudarles a conectarse y a encontrar los botones. Después ya no hace falta: el niño se acostumbra a trabajar con el entrenador por su cuenta, y eso forma parte del beneficio de las clases.

Nadie les prohíbe escuchar desde la habitación de al lado, pero no intervengan en la clase: el entrenador sabrá crear el vínculo con el niño por sí mismo.

¿Los padres tienen que saber jugar al ajedrez?

No. El 90% de los padres de nuestros alumnos no juegan al ajedrez, y eso no es ningún obstáculo para sus hijos. La ayuda en casa no consiste en «explicarle cómo se mueve el caballo», sino en crear las condiciones: una mesa tranquila, una tableta que funcione y los 15 minutos de ejercicios hechos.

Si conocen las reglas, perfecto: jueguen una partida con su hijo; para él es el mejor entrenamiento. Si no, simplemente muestren interés: «enséñame lo que has aprendido». Con eso basta.

¿Cómo mantener el interés del niño?

Tres técnicas que funcionan. Primera: no preguntar «¿ganaste?», sino «¿qué fue lo más interesante?», porque ganar o perder no es lo único que cuenta. Segunda: jugar con él en casa, aunque les gane limpiamente, porque ganarle a papá es un motivador enorme. Tercera: hacerle ver cuánto ha avanzado, por ejemplo: «¿Te acuerdas de que en verano no sabías cómo se movía el caballo? Y ahora ya das mate».

Y lo más importante: no convertir el ajedrez en una obligación. Un niño al que se obliga pierde las ganas.

¿Qué hacer si el niño no quiere ir a clase?

Primero, entender por qué: está cansado después del colegio, no se entiende con el entrenador, le resulta demasiado difícil o demasiado fácil, o el ajedrez simplemente «no es lo suyo». Las tres primeras causas tienen solución: cambiar el horario, cambiar de entrenador o pasar a otro grupo. Una pausa de una o dos semanas también suele reavivar el interés.

Si después de intentarlo de verdad sigue sin funcionar, no lo fuercen: el ajedrez da sus frutos cuando se practica por voluntad propia. El niño puede volver por su cuenta al cabo de un año, y en la escuela vemos estos regresos continuamente.

¿Cómo no quitarle las ganas de jugar?

El principal error de los padres es presionar con los resultados: «¿cómo has podido perder?», «tienes que ganar a los pequeños». La derrota forma parte del ajedrez; todos los campeones han perdido cientos de partidas. Elogien al niño no por la victoria, sino por la belleza de una jugada bien encontrada y por el valor de jugar.

El segundo error es el atracón: tres torneos seguidos, una hora diaria de ejercicios. El niño debería echar un poco de menos el ajedrez.

Plataforma y área personal
¿Hay un área personal?

Sí, cada alumno tiene su área personal en nuestra plataforma: el horario, las clases, los deberes, los torneos y los pagos, todo en un mismo lugar. Se puede acceder desde cualquier dispositivo, incluida la tableta del niño.

El uso de la plataforma está incluido en el precio de las clases, sin cargo adicional. No hace falta instalar nada: funciona en el navegador.

¿Qué ven los padres en el área personal?

El horario de clases y su historial, los deberes y su realización (qué se ha resuelto y con qué resultado), las estadísticas de torneos del niño y los pagos/bonos. En la práctica, todo el aprendizaje del niño en unas pocas pantallas.

También está ahí la conversación con el administrador y el entrenador: no hace falta buscar mensajes en tres aplicaciones de mensajería distintas.

¿Se graban las clases?

Sí, las grabaciones de las clases se guardan en el área personal: se puede volver a ver cómo fue la clase y qué explicó el entrenador. Es práctico tanto para el niño (para repasar una técnica) como para los padres (para ver cómo trabaja su hijo).

Las grabaciones solo están disponibles para su familia y el entrenador. Encontrarán más detalles en la sección «Seguridad del niño».

¿Se puede volver a ver una clase?

Sí, las grabaciones de las clases se guardan en el área personal. Si el niño faltó a una clase por enfermedad, puede ver la grabación y hacer los deberes como si hubiera asistido. Si se le olvidó una técnica, le basta con repasar los 10 minutos que necesita.

El entrenador puede marcar los momentos que vale la pena volver a ver: «mira el minuto 20, ahí se explica la clavada».

¿Dónde vemos el horario y los pagos?

En el área personal, por secciones: el horario de las próximas clases, con la opción de reprogramarlas, y los pagos — el bono actual, las clases que quedan y la fecha del próximo cobro. Todo es transparente, sin «¿y cuántas nos quedaban?».

Si algo no cuadra, una pregunta por WhatsApp al administrador lo resuelve en minutos.

Contacto con la escuela
¿Cómo comunicarse con el administrador?

Lo más rápido es WhatsApp, al +374 99 553191 (el botón de WhatsApp está en la esquina inferior derecha de la web y en el pie de página). Pueden escribirnos en ruso, armenio o inglés: les responderá un administrador.

Correo electrónico: info@araratchess.ru, para consultas sin prisa y para documentos. Para lo urgente, solo WhatsApp: es lo primero que vemos.

¿En qué aplicación de mensajería responden?

El canal principal es WhatsApp: es ahí donde enviamos los enlaces a las clases, los horarios y la información sobre los pagos. También se puede usar Telegram: figura en el pie de página de la web, junto a WhatsApp.

Quien prefiera hablar puede llamar por teléfono al +374 99 553191. Pero, en la mayoría de los casos, por escrito se resuelve todo más rápido.

¿Cuánto tarda en responder el soporte?

En horario laboral, unos minutos; rara vez más de una hora. Fuera de ese horario, a la mañana siguiente: los administradores son personas de carne y hueso que trabajan por turnos, pero no tenemos guardia nocturna.

Si la cuestión es urgente, del tipo «la clase es ahora y no funciona nada», en la plataforma hay un botón de contacto, y el entrenador también les ayudará directamente en la clase.

¿A quién escribir si pasa algo antes de la clase?

Al administrador, por WhatsApp: es el canal adecuado para avisos como «el niño está enfermo», «se cortó internet» o «no podemos entrar». También pueden escribir al entrenador, pero el administrador reprogramará la clase más rápido, porque ve el calendario completo.

Cuanto antes escriban, más fácil será reprogramar la clase sin perderla. Avisar 10 minutos antes también vale.

¿Tienen un número de teléfono?

Sí: +374 99 553191. Pueden llamar o escribir por WhatsApp a ese mismo número. Es un número armenio, pero las llamadas y los mensajes funcionan desde cualquier lugar del mundo.

Si les resulta incómodo llamar al extranjero, un mensaje de WhatsApp a ese mismo número es gratuito a través de internet.

De dónde son nuestros alumnos
¿De qué países vienen los niños?

De más de 30 países. Los grupos de alumnos más numerosos son de Rusia (Moscú, San Petersburgo, Sochi, Krasnodar, Ekaterimburgo), Armenia (Ereván, Gyumri), EE. UU. (Los Ángeles, Glendale, Boston, Nueva York), Francia (París, Marsella, Lyon), Alemania (Berlín, Múnich) y Canadá (Toronto, Montreal), además de España, los Emiratos Árabes Unidos, Israel, Georgia y Australia.

El formato online borra fronteras: los grupos se forman por idioma y nivel, no por geografía.

¿Qué hacer si la diferencia horaria es grande?

Cubrimos todos los husos horarios: los entrenadores tienen franjas de mañana, de mediodía, de tarde y «de noche». Los niños de Los Ángeles y Seattle (con 10–11 horas de diferencia respecto a Moscú) tienen clase durante nuestra tarde, que para ellos es la mañana, y los de Sídney, durante nuestra mañana, que para ellos es la tarde. Indíquennos su ciudad y buscaremos un horario cómodo para el niño, y no «el que salga».

Lo único que pedimos es que el niño esté despejado en clase: una clase a las 7 de la mañana, hora del niño, es mejor que una a las 23:00.

¿Hay clases para niños de Estados Unidos y Canadá?

Sí, es uno de nuestros públicos tradicionales: la diáspora armenia de Los Ángeles y Glendale es la mayor fuera de Armenia, y muchas familias quieren que sus hijos estudien en armenio sin salir de California. Hay grupos específicos para Norteamérica en horarios cómodos para ambas costas.

El pago con tarjetas de bancos estadounidenses y canadienses funciona sin problemas y sin comisiones por nuestra parte.

¿Y de Europa?

Claro: Francia (la mayor comunidad de Europa occidental), Alemania, Bélgica, Países Bajos, Austria, Chequia, España, Chipre y Grecia. Las clases se imparten en los seis idiomas de la escuela, así que los niños de Europa entran en «su» grupo, según el idioma y la zona horaria.

Para Europa hay zonas de precios propias; los precios actualizados están en la página «Precios».

¿Y de Israel y los Emiratos Árabes Unidos?

Sí: Tel Aviv, Haifa, Jerusalén, y también Dubái y Abu Dabi. La diferencia horaria con Moscú es pequeña, así que es fácil encontrar grupo. Los pagos con tarjetas de bancos locales funcionan sin problemas.

Las clases pueden ser en cualquiera de los seis idiomas: hay grupos en ruso, armenio o inglés a horas cómodas.

¿Y de Armenia y Georgia?

Armenia es la cuna de la escuela: Ereván, Gyumri, Vanadzor, Abovián, y muy cerca Tiflis y Batumi. La zona «Armenia, Rusia» tiene precios especiales, los más asequibles de todas las zonas. La escuela tiene una filial en Ereván, y los eventos presenciales se celebran tanto en Moscú como en Armenia.

Los niños de Armenia suelen estudiar en armenio: hay grupos suficientes para todos los niveles.

Seguridad del niño
¿Quién puede estar presente en una clase?

El alumno y el entrenador. También los padres, si quieren escuchar: nos parece muy bien, sobre todo al principio. En las clases no hay adultos ajenos, y no se admiten «invitados» ni «observadores» sin el consentimiento de la familia.

Las clases en grupo solo las ven los alumnos de ese grupo y el entrenador.

¿Se graba la clase y quién ve la grabación?

Sí, las clases se graban: es una herramienta de aprendizaje, ya que el niño puede repasar las técnicas y la familia ve cómo transcurre la clase. Solo tienen acceso a la grabación su familia y el entrenador. Las grabaciones no se publican ni se ceden a terceros.

Si no quieren que se grabe una clase concreta, díganselo al administrador y desactivaremos la grabación.

¿Cómo se protegen los datos?

Guardamos lo mínimo: el nombre, el contacto de los padres y las estadísticas de estudio. No vendemos ni cedemos datos a terceros, ni lo haremos nunca: así consta en nuestra política de privacidad (el enlace está en el pie de página de la web). La web utiliza HTTPS.

Los pagos se procesan a través de plataformas de pago: la escuela no ve ni guarda los datos de las tarjetas.

¿Es posible que no se vea la cara del niño?

Sí. De entrada, la cámara del niño no es obligatoria: el entrenador ve el tablero y oye su voz, y para enseñar eso basta. Si su hijo sigue las clases sin cámara, nadie insistirá en que la encienda.

Con el entrenador es al revés: siempre está visible, porque los padres valoran saber con quién estudia su hijo.

¿Los niños se comunican entre ellos fuera de clase?

Dentro de la plataforma, la comunicación es solo de estudio: los chats de grupo se ciñen a lo práctico (horarios, torneos). La plataforma no abre chats privados «entre niños»; si los niños quieren hacerse amigos, las familias se conocen por su cuenta, fuera de la escuela.

En los torneos y los eventos presenciales los niños, naturalmente, se relacionan entre sí, bajo la supervisión de los entrenadores.

Problemas técnicos
¿Qué hacer si no se oye al entrenador?

Primero, comprueben que el sonido no esté desactivado en la propia plataforma (el icono del altavoz) y que el dispositivo no esté en modo «silencio». Después, revisen los auriculares: a menudo el problema está en el cambio del sonido entre el altavoz y los auriculares con micrófono.

Si no se soluciona, escríbannos por WhatsApp; mientras tanto, el entrenador seguirá la clase en el chat de la plataforma. Lo resolveremos en unos minutos y la clase no se perderá.

¿Y si no funciona la cámara?

Tranquilos. La cámara del niño no es obligatoria: la clase puede hacerse igualmente sin ella. El entrenador necesita oír al niño y ver sus jugadas en el tablero; el video es un complemento agradable.

Si quieren arreglarla, normalmente basta con permitir el acceso a la cámara en el navegador (el candado de la barra de direcciones → permisos). Si aun así no funciona, escríbannos y les ayudaremos.

¿Y si el niño no puede entrar en la plataforma?

Comprueben dos cosas: que sea el enlace correcto (el enlace vigente llega por WhatsApp antes de la clase) y que la sesión no haya expirado (a veces hay que volver a entrar con el botón del correo electrónico). Si han olvidado la contraseña, pulsen «restablecer» o escriban al administrador y les enviaremos un nuevo acceso.

Antes de la primera clase, el administrador siempre hace con ustedes una breve prueba de acceso, para que el día de la clase todo esté ya funcionando.

¿Y si desaparece la imagen del tablero?

Actualicen la página: en 9 de cada 10 casos el tablero vuelve a la misma posición, porque la partida se guarda en el servidor, no en el navegador. Si no funciona, vuelvan a entrar con el enlace de la clase.

Si ha desaparecido para todos (a veces hay fallos de red), el entrenador pausa la partida y continúa cuando vuelve la conexión. Las partidas nunca se pierden.

¿A quién acudimos si es urgente?

WhatsApp +374 99 553191: este canal es precisamente para los casos de «la clase es ahora y no funciona nada». Descríbanlo en dos líneas y adjunten una captura de pantalla si pueden. Si el problema surge durante la clase, díganselo al entrenador directamente en el chat de la plataforma: les propondrá una solución provisional mientras lo arreglamos.

Los fallos del servidor son responsabilidad nuestra: las clases perdidas por nuestra culpa se compensan.

Niños con necesidades especiales
¿Admiten niños con TDAH?

Sí, y tenemos bastantes alumnos así, sobre todo en los formatos cortos de 20–40 minutos, en los que la actividad cambia cada pocos minutos. Los entrenadores saben trabajar con la inquietud motora: tareas estructuradas, pasos cortos y refuerzo positivo.

No somos médicos ni hacemos diagnósticos, pero adaptar la clase desde el punto de vista pedagógico sí podemos, y lo hacemos. En los casos dudosos, les recomendamos consultar con nuestro psicólogo (los webinarios para padres son gratuitos).

¿Trabajan con niños con retraso del habla?

Por nuestra experiencia, sí: a muchos de estos niños el ajedrez les da un empujón notable. El juego estructura el pensamiento, y el trato con el entrenador, en clase individual o en un grupo pequeño, ejercita el habla con suavidad. Las clases avanzan al ritmo que le resulta cómodo al niño, sin presionarlo con un «responde con una frase completa».

Importante: somos pedagogos, no especialistas en educación especial, y los casos graves requieren profesionales de ese ámbito. Cuéntennos las particularidades del niño al inscribirlo y le asignaremos un entrenador con experiencia en este tipo de clases.

¿Puede estudiar un niño con baja visión?

Sí: en la plataforma se puede ampliar el tablero, las piezas son grandes y con buen contraste, y el «efecto de cercanía a la pantalla» lo controlan los propios padres. Muchos niños con baja visión juegan al ajedrez con éxito: el tablero se adapta bien a las particularidades de la vista.

Si hacen falta ajustes especiales (una interfaz más grande), avísennos y el entrenador usará el nivel de ampliación adecuado.

¿Hay clases a ritmo más lento?

Sí, el ritmo se adapta al niño, y esa es una de las ventajas de los grupos pequeños: el entrenador lleva la clase a la velocidad del grupo y, en el formato individual, a la de un solo alumno. Aquí no hay «rezagados»: cada uno tiene su propio ritmo, y se respeta.

Si un niño necesita más tiempo para un ejercicio, el entrenador se lo da. El ajedrez no es una carrera de velocidad.

Enseñanza gratuita para niños de orfanatos
¿Es verdad que la enseñanza es gratuita para los niños de orfanatos?

Sí, es verdad. La escuela financia la enseñanza gratuita de ajedrez para niños de orfanatos: con ellos trabajan nuestros pedagogos, y ni los orfanatos ni las familias pagan nada. No es una promoción ni una campaña puntual: este programa funciona de forma continua desde la fundación de la escuela.

Lo consideramos nuestra obligación directa: el ajedrez da al niño algo que nadie le puede quitar, la capacidad de pensar y la confianza en sus propias fuerzas.

¿Quién puede entrar en el programa?

Orfanatos e instituciones similares: internados, centros de acogimiento familiar. La solicitud la presenta la institución: basta con escribirnos por WhatsApp o a info@araratchess.ru, y acordaremos el grupo, el horario y el equipo técnico.

No hay selección «por rendimiento» ni concurso: si quieren estudiar, estudiamos.

¿Cómo puede un orfanato presentar una solicitud?

Escríbannos por WhatsApp al +374 99 553191 o al correo info@araratchess.ru: «somos un orfanato y queremos ajedrez». Después, el administrador acordará con ustedes cuántos niños son, de qué edades, en qué idioma estudiarán y qué dispositivos tienen. Las clases suelen empezar en el plazo de un par de semanas.

Si los dispositivos son un problema, escríbannos igualmente: intentaremos ayudarles también con eso.

¿En qué países funciona el programa?

El programa funciona en dos países; en la página «Enseñanza gratuita para niños de orfanatos» se explica con detalle. La geografía no es un límite: si su orfanato está en otro país, escríbannos y veremos si es técnicamente posible.

El formato online permite a los niños estudiar desde cualquier lugar: solo hacen falta una tableta e internet.

¿En qué se diferencian estas clases?

En lo esencial, en nada: los mismos entrenadores, la misma plataforma, el mismo programa de los campeones. Solo hay una diferencia, el pago: para las instituciones y las familias del programa no existe. Por principio no hacemos una versión «recortada» para los alumnos que estudian gratis.

El curso para principiantes: 4 bloques, 84 clases, 10 semanas — reglas, táctica, finales básicos, partidas de entrenamiento.

La escuela como organización
¿Cuántos años tiene la escuela?

La escuela Ararat funciona desde 2015: primero de forma presencial y, desde 2020, también online. En este tiempo han pasado por la escuela miles de alumnos de decenas de países, y los programas se actualizan cada año.

Diez años de experiencia cuentan: los métodos se han puesto a prueba con muchas generaciones de niños y no son teoría «sobre el papel».

¿Dónde están?

Domicilio legal: Rusia, provincia de Moscú, ciudad de Zheleznodorozhny, calle Yubileynaya 24. Allí están la oficina y la sede presencial de la escuela. Pero los alumnos y los padres no tienen que desplazarse: la enseñanza es totalmente online, y todas las cuestiones se resuelven por WhatsApp.

Los eventos presenciales se celebran en Moscú y en las demás ciudades donde tenemos filial.

¿Hay filiales presenciales?

Sí, en tres ciudades de dos continentes: Moscú, Ereván y Toronto. Las filiales organizan eventos presenciales, como torneos y encuentros de alumnos y familias. Aun así, la enseñanza principal es online: así conectamos a niños de todo el mundo con los mejores entrenadores.

Las sesiones y los torneos presenciales mensuales en Moscú son gratuitos para los alumnos de la escuela.

¿Cuántos alumnos y entrenadores tienen?

Más de 70 entrenadores profesionales: grandes maestros, maestros internacionales, candidatos a maestro y pedagogos con experiencia. En cuanto a los alumnos, miles de estudiantes registrados de más de 30 países, y cada año se suman cursos nuevos.

Las cifras exactas no dejan de crecer: la escuela publica las estadísticas actualizadas en su página de inicio.

¿Hay documentos y contrato?

Sí: la familia firma un contrato de prestación de servicios educativos y el pago se realiza de forma oficial. La persona jurídica, «Compañía Ararat», figura al pie de la web.

Al terminar el curso, la escuela entrega un certificado: lo explicamos en la siguiente pregunta.

¿Dan un certificado al terminar?

Sí: al terminar el curso, el alumno recibe un certificado de la escuela en el que figura el programa. Para los niños es un ritual importante: un documento que dice lo que han aprendido a hacer.

Los logros deportivos se registran aparte: categorías y rating a través de los torneos oficiales de la federación.

Comparado con otras formas de aprender
¿En qué es mejor la enseñanza online que el club del barrio?

En tres cosas. Primera, el entrenador: rara vez hay un maestro internacional en el barrio, mientras que una escuela online reúne a más de 70 entrenadores de todo el mundo. Segunda, el horario: no es «el martes a las 17:00, con 40 minutos de trayecto», sino la hora que mejor les venga, desde casa. Tercera, el grupo por nivel: a su hijo le buscaremos rivales de su misma fuerza, y no «los que se inscribieron en septiembre».

El club solo gana en una cosa: jugar frente a frente, en una mesa de verdad. Nuestros torneos presenciales mensuales en Moscú cubren esa necesidad.

¿En qué se diferencian de las aplicaciones gratuitas y los sitios web de ajedrez?

Una aplicación es una herramienta para practicar: ejercicios, bots, estadísticas. Pero le falta lo principal: una persona de carne y hueso que mire las partidas de su hijo en concreto, analice sus propios errores y responda a sus preguntas. En ajedrez, el 80% del progreso viene del análisis de las propias partidas, y ese análisis lo hace el entrenador.

Usamos la tecnología (la plataforma, la corrección automática de ejercicios) para la parte rutinaria, y a las personas, para la parte en la que hace falta una persona.

¿Por qué no simplemente YouTube?

Una lección de YouTube es una charla para millones de personas, no enseñanza. Le da igual si su hijo la está viendo o se ha ido a buscar una manzana, si lo ha entendido o se ha perdido. El entrenador sí lo ve: se detiene, pregunta, lo muestra de otra manera.

Además, la enseñanza implica también responsabilidad: los deberes se corrigen, se hace un seguimiento del progreso y los padres tienen con quién hablar.

¿En qué se diferencian de otras escuelas online?

Seis idiomas de enseñanza (el armenio es nuestra especialidad de origen), plataforma propia incluida en el precio, un programa de los campeones del mundo y de Europa, grupos pequeños de hasta 5–7 alumnos y más de 70 entrenadores. Además, una misión social: enseñanza gratuita para niños de orfanatos.

Y el lado humano: administradores de carne y hueso en WhatsApp en lugar de un chatbot; cambios de clase sin burocracia; congelación del bono sin necesidad de justificantes.

¿Se puede combinar con un club presencial?

Sí, y es una combinación frecuente que da muy buenos resultados: el club del barrio aporta el tablero físico y los amigos de la zona; nuestra escuela, el método, el análisis y la práctica de torneo. Muchos jóvenes jugadores fuertes crecen precisamente así.

Solo hay que vigilar la carga total: 2 clases con nosotros más el club está bien, pero cuatro actividades por semana ya son demasiado para un escolar.

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